junio 21, 2020

Manejo Seguro de Sustancias Químicas.

La amplia utilización de los productos químicos tiene efectos tanto positivos como negativos en la salud y el medio ambiente. 

A pesar de los notables progresos realizados en lo que respecta a la regulación y gestión de los productos químicos a nivel nacional e internacional, éste sigue siendo un ámbito de preocupación para la salud de los trabajadores. 

El empleo de sustancias alergénicas, sensibilizantes, cancerígenas y mutágenas, así como de sustancias tóxicas para el sistema reproductivo, se ha convertido en una fuente de creciente preocupación. Muchos pesticidas pueden causar cáncer, poner en peligro la reproducción y afectar negativamente a los sistemas nervioso, inmunológico u hormonal. El plomo, el mercurio y otros metales pesados, así como los pesticidas, siguen sin controlarse debidamente en muchos países en desarrollo. 

Según la Organización Internacional del Trabajo OIT, en los últimos veinte años, el número de productos químicos utilizados en el entorno industrial ha experimentado un enorme crecimiento, y muchos de ellos no se han probado de manera adecuada. La impracticabilidad de probar sistemáticamente todos los materiales nuevos significa que muchos riesgos no se detectan hasta que existe una amenaza demostrable para la salud o el medio ambiente. Existen numerosos ejemplos de los efectos de exposiciones mixtas conocidas, por ejemplo, pesticidas múltiples, gases emitidos por motores diésel y otros gases, y solventes mixtos. Sigue habiendo una brecha importante en la comprensión de los efectos potenciales de las exposiciones a productos químicos combinados y al modo en que éstos pueden interactuar con la exposición no laboral, como el humo de los cigarrillos. 

Para lograr la seguridad química, es importante establecer un sistema para la evaluación y clasificación de los productos químicos, y asegurar que los fabricantes e importadores proporcionen la información adecuada a los usuarios en los lugares de trabajo mediante el etiquetado y las hojas de datos de seguridad de los productos químicos. Con objeto de mejorar la prevención en el lugar de trabajo, dicha información debe incluir los peligros y las precauciones en materia de seguridad (incluidas medidas de control y de emergencia), así como los requisitos legales a nivel nacional. Es preciso proporcionar la información y formación adecuadas a los trabajadores en lo que respecta a los peligros potenciales, y deben establecerse controles de ingeniería apropiados a fin de limitar la exposición. Cuando sea necesario, se debe proporcionar a los trabajadores equipo de protección personal, y éstos deben llevarlo puesto, aunque esto suele considerarse el último recurso después de haberse tomado las demás precauciones para limitar la exposición. Es necesario llevar a cabo una gestión efectiva de los productos químicos para evitar todo efecto perjudicial. Cada producto químico debe identificarse de manera apropiada antes de entrar en el mercado. Debe realizarse una evaluación detenida de toda posible propiedad peligrosa, y deben elaborarse métodos para la manipulación en condiciones de seguridad a fin de evitar la exposición o, al menos, de reducir al mínimo los riesgos. 

El riesgo de contaminación por sustancias químicas o por agentes biológicos se encuentra bastante extendido y no sólo en actividades industriales que tradicionalmente se han asociado con el riesgo químico. 

Es fácil observar que, en forma indirecta, prácticamente todos los locales de trabajo deben vigilar la contaminación por agentes químicos (ejemplo: detergentes y materiales de aseo, tintas de fotocopiadoras, etc.) y por agentes biológicos (basura de sanitarios, comedores y cocinas). 

El listado de sustancias químicas que llegan a los centros laborales es enorme y en constante cambio. 

De acuerdo a la peligrosidad principal que presenten se pueden distinguir grandes grupos de sustancias: 

  • Inflamables: su peligro principal es que arden muy fácilmente en contacto con el aire, con riesgo resultante para personas y objetos materiales. 
  • Corrosivas: producen destrucción de las partes del cuerpo que entran en contacto directo con la sustancia. 

Irritantes: en contacto directo con el organismo producen irritación. 

  • Tóxicas:producen daño una vez que han ingresado al organismo.

Una sustancia puede poseer propiedades de alta inflamabilidad y al mismo tiempo ser irritante sobre la piel y tóxica para el sistema nervioso. Para que el compuesto químico produzca daño, se requiere su ingreso al organismo, el cual se puede producir por tres vías: 

  • Vía inhalatoria: el químico ingresa a través de la respiración; mientras menor es el tamaño de sus partículas y mayor es la frecuencia con que se respira, aumenta el paso al organismo a través de esta vía. 
  • Vía dérmica: el químico penetra a través de la piel; los compuestos más grasosos penetran conmayor facilidad (solventes, por ejemplo) y su entrada se acelera en zonas con una capa de piel delgada o con lesiones; algunos químicos van produciendo lesiones en la piel, con lo cual va aumentando su ingreso. 
  • Vía digestiva: el químico ingresa en este caso al ser ingerido; los químicos que producen lesión por contacto directo entran mucho más rápido por esta vía, por lo que también la contaminación de alimentos es una vía de ingreso accidental. 

Una vez dentro del organismo, la sustancia química entra a la sangre, desde donde los sistemas normales de eliminación de desechos del organismo la tratarán de limpiar. Los principales órganos de limpieza son el riñón (eliminación a través de la orina) y el hígado (por la vía de bilis y deposiciones). Si hay alguna falla en estos sistemas, se dificulta la eliminación. Si es que la sustancia química no actúa ni como irritante ni corrosiva (es decir, que no causa daño directo por contacto), el riesgo de daño a la salud depende de la capacidad para superar los mecanismos normales de eliminación: a mayor cantidad de sustancia química, mayor riesgo. La cantidad de sustancia química que ingresa al organismo aumenta si su concentración ambiental es alta, el tiempo de exposición es prolongado y si hay condiciones favorables en el sujeto expuesto (que respire más aceleradamente por fatiga, que presente lesiones en la piel, que elimine menos). 

Por lo anterior, el principio de la legislación es fijar un límite permisible, es decir, una concentración ambiental (en el aire) que se supone segura para la salud. Para sustancias que penetran a través de la piel, el valor ambiental no sirve y por eso la legislación hace una advertencia, de manera que se adopten medidas preventivas en la manipulación. Los daños que se pueden producir son variados, dependiendo del compuesto químico de que se trate: daños a nivel respiratorio, digestivo, riñones, hígado, sistema nervioso, aparato musculoesquelético, glóbulos rojos, etc. Algunas tienen riesgo de producir cáncer y otras el riesgo de malformaciones en la descendencia. El riesgo de contaminación química obliga a tomar medidas que incluyen el etiquetado y almacenamiento seguros, mantener siempre en orden los lugares con sustancias químicas, normas especiales para su manipulación, uso de elementos de protección personal adecuados, medición periódica de niveles ambientales si corresponde y evaluación periódica de trabajadores expuestos. 

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